Universo Digital

El reflejo de la magia de nuestra inteligencia y de nuestras habilidades nos ha hipnotizado, a través de nuestras herramientas tecnológicas hemos alcanzado la capacidad de manipular al universo hasta en sus partículas intangibles, hemos creado un nuevo universo dentro del universo, un espacio digital pensado para la eterna conexión, un “lugar”, un mundo virtual, el llamado ciberespacio; lugar que ha modificado sustancialmente nuestra realidad pues hemos tejido en ella una red comunicativa en la que depositamos todos nuestros conocimientos, sueños y confianza (todo nuestro ser).

Hoy somos habitantes de un universo cuya realidad
es omnipresente e intangible al mismo tiempo.

La tecnología se ha vuelto indispensable, pues ha cambiado la forma en la que trabajamos, estudiamos, nos divertimos y sobre todo, como nos relacionamos y comunicamos al mundo entero. Nos ha facilitado la forma en la que procesamos la información optimizando los tiempos en todas las actividades, nos permite ser más productivos, eficientes, emprender obras de gran magnitud que no podrían ser desarrolladas sin recursos tecnológicos, compartir ideas, pensamientos y sentimientos incluso a corta distancia.

¿Es maravilloso el alcance de la tecnología no?

Evolución Humana

En estos tiempos donde todo gira alrededor de la tecnología, en raras ocasiones nos ponemos a analizar lo que esto implica.

Cada vez más las personas hacen más usos de sus dispositivos tecnológicos, ya sea por la facilidad que estos ofrecen de conectarse a la red o satisfaciendo así una de las necesidades más primitivas del ser humano (saber y compartir). Lo que antes adquiríamos atreves de muchas experiencias, hoy lo tenemos a un “click” de distancia.

Esta facilidad de resolver nuestras necesidades es lo que ha permitido que confiemos en la tecnología ciegamente, dejándola introducirse en nuestra vida a grado tal que se ha adueñado de nosotros, convirtiéndose en una herramienta imprescindible. Se ha vuelto parte de nuestra vida, actualmente casi nadie está libre del contacto con ella, nos hemos adentrado tanto en estos medios electrónicos que muchas veces nos olvidamos por completo que es real y que no, y vivimos en lugares fuera de la realidad.

Esta dependencia absoluta a la tecnología en la que hemos caído trae innumerables inconvenientes, pues no logramos comprender la importancia de ser prudentes en el uso de los medios tecnológicos y por ello hace que se vuelva una adicción peligrosa.

Es curioso que no podamos realizar actividades simples sin ocupar alguna herramienta tecnológica, y que encima de todo, no usamos la información que obtenemos (a través de ellos) como ayuda, sino como el resultado total de lo que estemos realizando, sin importar su procedencia o validez. ¿Es que acaso un aparato es irrefutable?

¿Qué pasa con el ser sociable que decimos ser?

Socializar con otras personas sin un instrumento intermedio se ha vuelto incómodo por el uso de los dispositivos hemos cambiado la manera  en que pensamos y actuamos, afectando las relaciones sociales e interpersonales.

Es absurdo la creencia que tenemos de que si no nos mostramos no existimos, ¿por qué hay que demostrar que hemos estado “allí” o junto a “algo/alguien”, si cuando lo hacemos  nos olvidamos dónde y con quién estamos, perdiendo la gran oportunidad de vivir ese momento, ese instante que nos ofrece la vida?

¿Y qué sucede con las nuevas generaciones?

Ellos ya no conciben un mundo en el cual no existan medios de consulta online, videojuegos, celulares y demás artilugios que consideramos “indispensables”, sin darnos cuenta hemos caído en una prisión virtual, ya no podemos, ni queremos vivir sin tecnología.

Somos dependientes de la tecnología.

Esto se ha vuelto muy serio, pues hemos reducido la capacidad de relajarnos, tener tiempo libre, nos aislamos, si no contamos con acceso a ella brotan en nosotros sensaciones como ansiedad, depresión, insatisfacción, irritabilidad, incapacidad de realizar otras cosas, inclusive tiene alcances físicos a largo plazo como obesidad, pérdida de visión, etc.

Nos sentimos limitados, pareciese que sin acceso a Internet, no pudiéramos establecer contacto con el mundo exterior, preferimos el uso de mensajeros instantáneos que conversar personalmente, no salimos a un lugar sin gps o mapa digital, no memorizamos nada, todo lo anotamos en nuestros celulares. La tecnología ya no es nuestra herramienta, es parte esencial de nosotros.

Adicción

La verdad es difícil de resistir, pues los medios electrónicos están hechos para dar una satisfacción instantánea y es tan gratificante esa sensación que los que más utilizan la tecnología consideran que no son adictos, sino que solo le dan el uso normal y necesario a todas estas nuevas tendencias.

Tenemos que reconocer que necesitamos “desconectarnos”, a cada herramienta tecnológica hay que darle el uso correcto sin abusar de sus ventajas, pues solo son medios para facilitar el desarrollo de las tareas.

En nosotros está el tomar acciones que nos permitan concientizarnos sobre el uso de las mismas, por ejemplo:

¿Por qué no tener periodos “libres”?

Desintoxiquémonos de la tecnología, tengamos zonas personales libres de medios de comunicación, conozcamos el mundo sin aparatos en nuestro alrededor.
¿Por qué no reglamentarnos el uso de nuestros aparatos?

Utilicémoslos solo en los casos que definamos, como herramientas; de tal forma que la tecnología este ahí pero sin ser el centro de atención.

El ocio es algo que a todos nos gusta y el utilizar la tecnología para este fin no es malo, pero debemos establecer los límites para realizar tareas ociosas ajenas a la tecnología, aprovechemos el tiempo para simplemente descansar

Para finalizar no busquemos eliminar la tecnología, pues ya le hemos delegado funciones vitales que si dejan de funcionar haría que la humanidad cayera en picada, lo que debemos buscar es utilizarla para aprovechar el máximo potencial de nuestra inteligencia y nuestras habilidades.