El motor de nuestras acciones y la causa de nuestros placeres es la felicidad; y es que estamos en constante búsqueda de ella como individuos y como sociedad para sentirnos desarrollados y plenos. Si bien se podría abordar este tema desde un estudio químico, mencionar que es una sensación provocada por la dopamina, que afecta a nuestro cerebro de diferentes formas, hablar de los miles de estudios que todo esto trae consigo; lo cierto es que ese no es mi campo de estudio, así que me parece importante abordar el tema desde el campo del “diseño y la comunicación visual”.

La mayoría de las marcas siempre se han publicitado bajo un modelo aspiracional, introduciendo a sus espectadores en un ciclo al que personalmente podría llamar “en búsqueda de la felicidad” que consiste en tres etapas fundamentales, el DESEO, ACCIÓN, y RECOMPENSA.

En la etapa del deseo, las marcas muestran a los espectadores aquello que podrían obtener al consumir su producto; el único fin que tenían era provocar que los espectadores entraran a la siguiente etapa, la acción y con ello consumir; la recompensa del cliente era finalmente el obtener el producto, llegando así a un pequeño momento de felicidad.

En este punto no debemos olvidar que las marcas están compuestas por parte de la sociedad que también están en búsqueda de la anhelada felicidad, por consecuencia entran en la misma cadena que sus clientes, al ponerse como meta el vender un producto o servicio, desean, por lo que inmediatamente entran a la segunda etapa de acción, al realizar la publicidad que provoca el deseo en sus clientes; obteniendo como recompensa sus ganancias.

Si analizamos un poco lo ya mencionado, nos daremos cuenta que el comportamiento del mercado y los clientes son siempre causa y consecuencia de la acción del otro, en otras palabras, son dos engranes en un ciclo que avanza al mismo ritmo y velocidad que establecen las conductas y hábitos de la sociedad. Pero imaginar que este es un ciclo interminable es una utopía para las empresas, es creer que los engranes no se gastan jamás, es el error más grave en el que una empresa puede caer.

El desgaste de los consumidores al sentirse engañados constantemente por las marcas y los medios tradicionales de comunicación ha roto los antiguos engranajes, y los han hecho buscar en otros medios, aquello que desean.

El internet sin duda ha sido el medio que mejor se adaptó a esta necesidad de la sociedad, inevitablemente muchas marcas se dieron cuenta lo que estaba sucediendo, pero las reglas habían cambiado, pues los usuarios reclaman beneficios más trascendentales que el hecho de consumir por aspiraciones. La información, las aplicaciones, las herramientas, la comunicación e infinidad de recursos disponibles se convirtieron en el deseo de las personas, en su felicidad.

Aquellas personas y organizaciones que generaron contenidos de calidad rápidamente generaron redes, base de datos o followers, de personas que ansiosas solicitaban más y más contenidos; es justamente este fenómeno lo que ha sido aprovechado por las empresas, para entrar al marketing 2.0, donde el el eje central es el consumidor y donde se puede segmentar mucho mejor a los potenciales clientes. El éxito de las empresas está en generar contenidos de alta calidad y utilidad para los consumidores, es decir, tenerlos felices para generar en los usuarios la motivación de adquirir el producto por gusto, compartir experiencias y aumentar la reputación de la marca. Los beneficios adquiridos por estos medios han sido muy notables, especialmente para las pequeñas empresas que con las nuevas tecnologías tienen un alcance mucho mayor.

En la actualidad el marketing y la publicidad continúan evolucionando, pues las marcas se han dado cuenta que la respuesta del mercado en general mejora cuando influyen en el estado de ánimo de las personas (a uno positivo). Cuando hablamos de grupos de personas los estado de ánimo se ven manifestados a través de sus valores y metas, pues a través de éstos se pueden saber los objetivos y deseos de las personas; las circunstancias actuales en el mundo, junto con la información disponible en en el internet, están despertando y orientando a una cultura de consumo inteligente y ecológica, por ello las marcas al acercarse a los consumidores participan, crean programas e iniciativas sociales.

El acercamiento al consumidor actual por parte de las marcas sin duda trae consigo altos beneficios económicos y en el desarrollo de la sociedad, generando marcas más conscientes de su entorno natural. La falta de coherencia entre la difusión y acciones de algunas marcas han provocado que varias empresas no logren generar la empatía con el mercado, o en su defecto el engañar al consumidor.

Nos encontramos en una etapa de transición para la sociedad y el mercado, los beneficios pueden ser altos y mutuos, mientras la sociedad tenga una cultura de consumo responsable y las empresas generen contenidos en beneficio para ésta. La razón principal de estos cambios, es que las nuevas generaciones comienzan a valorar más la experiencia que los productos, por lo que las marcas están más preocupadas por generar productos que trascienden la posesión física y se conviertan en toda una aventura para que el consumidor las retenga en su memoria y las socialice.

Esta nueva tendencia se manifiesta en un movimiento social de regreso a lo básico donde lo más importante son los valores, y es justamente ésto lo que han notado principalmente las pequeñas empresas, por lo que atienden las nuevas demandas de la sociedad, entre las que estan generar productos que puedan disfrutar desde casa, servicios o experiencias para hacerlos sentir especiales, que hagan bien a las causas sociales, las conexiones personales, empresa-consumidor, son el objetivo del mercado. Todo con el fin que su dinero y su tiempo sean bien invertidos para generar su felicidad.

Fuentres:
• Pellicer M.T. (2013), La promesa de felicidad en los mensajes de la publicidad comercial, Universidad de Murcia, WEB: https://goo.gl/iE7czf
• Martín M.I., Alvarado M.C. (2007) Nuevas tendencias en la publicidad del siglo XXI, WEB: https://goo.gl/Q4CCFK
• Gilles Lipovetsky (2007) La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo. Barcelona. Editorial Anagrama WEB: https://goo.gl/qQhvLU